Ser madre primeriza puede ser una experiencia emocionante y desafiante al mismo tiempo.
La llegada de una nueva personita a nuestras vidas puede generar una mezcla de emociones,
nos llena de alegría, nos permite experimentar un amor que desborda nuestro
entendimiento, pero lo bellos de la situación, en ocasiones, se torna gris, tras nuestra historia
de vida, nuestras experiencias de niños, los recuerdos de nuestros padres, y aunque podamos
tener buenos referentes de maternidades y paternidades, nos toca atravesar nuestra propia
vivencia que a veces se tiñe de ansiedad y la frustración.
Es normal sentirse abrumada por las responsabilidades y los desafíos que conlleva cuidar a un
bebé. La falta de sueño, la incertidumbre sobre cómo cuidar a un hijo, la presión social o
familiar “de ser una madre perfecta” pueden generar sentimientos de frustración y duda o
incluso despertar temores que pensábamos que no teníamos.
Uno de los recursos más importantes para una madre primeriza es desarrollar la paciencia.
La paciencia es la capacidad de tolerar la frustración y la incertidumbre y nos permite
mantener la calma en situaciones difíciles. La paciencia es fundamental para criar a un niño,
ya que los niños pequeños requieren atención constante y cuidado.
Citando al Dr Sebastian Palermo, la paciencia es uno de los recursos psíquicos por
excelencia que nos permite atravesar los momentos de angustia, con propósito. La paciencia
es la facultad mental que desarrollamos, esta tiene la capacidad de no agotarse lo que nos
evita una fatiga psíquica. El único objetivo final de la paciencia, es concluir con su meta.
El recurso psíquico de la paciencia, siempre va de la mano con la tolerancia a la frustración.
La tolerancia a la frustración evita en nosotros buscar rápidamente satisfacer la angustia que
nos produce. Aprender a tolerar la frustración y manejarla de manera saludable es
fundamental para nuestro bienestar emocional y para desarrollar una relación saludable con
nuestro hijo y el entorno.
Sin embargo, la paciencia no es algo que se pueda aprender de la noche a la mañana.
Requiere práctica, vivir los procesos y etapas de maternidad e hijo sin altas demandas
Agostina Goggiano
Instructora de Grupo
Programa Vivir
personales de perfección, no busca acelerar los procesos, sino que la paciencia se desarrolla
cada día. Sin embargo, las madres primerizas podemos sentirnos abrumadas por la
responsabilidad de cuidar a un nuevo ser, y la frustración por la falta de sueño, la ansiedad y
los temores pueden volverse agobiante, pero no hay nada malo en estas emociones.
La paciencia, desarrollando cada día, nos ayuda a aprender a vivir conectadas con el hoy y no
con el futuro, nos evita el preocuparnos sino que nos ocupamos de acorde a la situación, nos
ayuda a confiar en nuestras capacidades y sobre todo la paciencia nos vuelve a conectar con
el objetivo o propósito de esa vida en nuestras vidas.
Algunos beneficios de desarrollar la paciencia en medio de los procesos de maternidad: Nos
ayuda a mantener estabilidad emocional, no alterando nuestro estado de ánimo,
economizamos recursos psíquicos, genera un buen ambiente relacional.
Para finalizar te dejamos algunos tips prácticos para que puedan acompañarte en el proceso;
● Aceptar que no somos perfectas y cometer errores es parte del proceso de aprendizaje.
● Pedir ayuda siempre que necesites. No tienes que hacer todo sola.
● Sé amable contigo misma, cuando las cosas no salgan como las habías proyectado.
● reconoce tus fortalezas y debilidades como madre.
● Rodéate de personas que consideres coherentes con sus principios y formas de vida.
● Descansa.
● Disfruta
Recuerda que la confianza en ti misma como madre se desarrolla con el tiempo y la práctica.
No te rindas si no te sientes segura al principio. Con paciencia, amor y apoyo, podrás
desarrollar la confianza y la seguridad que necesitas para ser una madre feliz y efectiva.
¡Tú puedes hacerlo, mamá!»
Agostina Goggiano
Instructora de Grupo
Programa Vivir