Escrito por Ayelén Garitano, Lic. En Comunicación Social e Instructora en Educación Emocional.
Escrito por Ayelén Garitano, Lic. En Comunicación Social e Instructora en Educación Emocional.
El otro día, mientras observaba un iceberg (sí, leíste bien, un iceberg), pensaba en cuánto oculta. A simple vista, solo se ve menos del 10 %, pero debajo del agua está la mayor parte de su estructura. Y así nos pasa con la vida. Nos quedamos atrapados en la superficie de lo que estamos viviendo, sin darnos cuenta de todas las oportunidades que el presente nos ofrece.
Quiero compartirte algunas preguntas para que te ayuden a reflexionar:
¿Qué me está tratando de enseñar esta situación?
¿Hay algo en mi carácter que necesito mejorar?
¿Qué puedo aportar desde mí para tener una mejor actitud?
¿Qué pensamientos positivos puedo generar sobre mí y sobre los demás?
Para pasar a la siguiente aventura, nivel o proceso, primero debemos aprender la lección que el presente nos ofrece. Como una amiga una vez me dijo:
«La vida es una escuela: te pone exámenes y solo cuando aprendes la lección, avanzas al siguiente nivel.»
Esa frase me ayudó a cambiar mi forma de interpretar la realidad. Me di cuenta de que, aunque haya mucho por trabajar, corremos con ventaja: ya tenemos dentro de nosotros todo lo necesario para afrontar cualquier situación. Y lo mejor es que no estamos solos: nuestro entorno también es parte de nuestro aprendizaje.
Mirá más allá. Sumergite en lo profundo. Descubrí lo que nadie ve.
¡Adelante, valiente! Porque esta prueba, sin duda, te va a fortalecer.